Apuntes de historia del Melocotón
El melocotón es el fruto del melocotonero y pertenece a la familia Rosaceae, siendo su nombre botánico Prunus Persica L.
El origen de tan apreciada fruta se remonta a la China de hace 3.000 años, donde era considerada como símbolo de fecundidad y conocida con el nombre de “árbol de la vida”, de hecho el dios chino de la longevidad tiene un melocotón en su mano.
A través de rutas comerciales de montaña llegó el cultivo del melocotón a Persia, donde Alejandro Magno lo descubrió, tras su guerra contra el rey persa Darío III (siglo IV), dándolo a conocer en Grecia. De estas vicisitudes históricas procede el nombre latino de melocotón, que significa “Fruta de Persia”.
Más tarde, el melocotón se extendería por el Imperio Romano, llegando en la Edad Media a cultivarse en todos los países europeos de clima templado. En el siglo VIII, la afamada Escuela Médica de Salermo aconsejaba a sus discípulos macerar los melocotones en vino tinto, costumbre que aún perdura en numerosas localidades de la ribera mediterránea, entre ellas Cieza, donde se elaboran los melocotones al vino siguiendo una receta de 1860.
En el Municipio de Cieza el melocotón se cultiva desde, al menos, el siglo III, ya que, según el Informe sobre los Orígenes de la Agricultura del Melocotón en Cieza, en el año 204 se instaló en la Cueva-Sima de La Serreta un grupo de personas que huían de las guerras civiles desencadenadas en el Imperio Romano, durante el período denominado “anarquía militar”. Entre los vestigios dejados por estos pobladores, se encuentran algunos huesos de melocotón, que constituyen la primera huella de su cultivo en la Región de Murcia.
En el yacimiento musulmán de Siyâsa, datado en el siglo XIII, también se descubrieron huesos de melocotones en los pozos negros de las viviendas.
A pesar de que durante la Edad Media el consumo de melocotón decreció considerablemente, ya en Época Moderna volvería a convertirse en una de las frutas estrella de las mesas españolas.
Del siglo XVIII procede una peculiar historia sobre el Melocotón de Cieza. Cuenta que la viuda Doña Joaquina Marián poseía seis celemines de melocotoneros, pero no consiguió vender a los comerciantes de las provincias limítrofes la fruta cosechada. Para aprovechar la producción elaboró un helado de melocotón que adquirió tal fama por su exquisito sabor, que la acusaron de brujería y la viuda fue quemada en la hoguera el 26 de noviembre de 1857 en Murcia. Este parece ser el origen del popular postre ciezano conocido como “Helado de Melocotón”.
No obstante, la auténtica expansión del cultivo del melocotón comenzó en el siglo XIX, como consecuencia de la política hidráulica de regulación de la cuenca del Segura, la demanda de la industria conservera y las mejoras en los medios de comunicación.
Durante esta época, la notabilidad nacional de los Melocotones de Cieza queda patente en algunas curiosas historias protagonizadas por destacados personajes de la época.
En el año 1860 la reina Isabel II encargó un ungüento elaborado con Melocotón de Cieza y plantas aromáticas, con el que pretendía rejuvenecer su piel.
En 1861, Don Juan de Armendariz, conocido amante del arte culinario, exclamó al probar los Melocotones de Cieza: ¡que tan rica fruta, solo está destinada para la degustación de reyes, ya que desde el tacto, fino y delicado, cual piel de joven doncella, hasta el último bocado, es para goce y disfrute de todos los sentidos!. Animado por la exquisitez de aquellos melocotones, emprendió un viaje desde Madrid hasta Cieza en el año 1863, el cual le costó la vida a su regreso.
Desde el punto de vista varietal, no es hasta principios del siglo XX, a través de la presión de la selección de los agricultores y la aplicación de la técnica del injerto, cuando se produce la aparición y consolidación de variedades-población autóctona.
Variedades extinguidas
En la actualidad, algunas variedades autóctonas de Melocotón de Cieza están extintas o semiextintas.
Maruja, San Pedrino y Jerónimo se encuentran prácticamente desaparecidas, aunque aún se puede hallar algún pie en ciertos parajes de Cieza. De hecho, de la variedad San Pedrino se han localizado pies en el paraje de La Isla.
Entre las variedades totalmente extinguidas se encuentra el Melocotón de Viña, que se localizaba en el paraje de “La Herrá”, el Paraguayo Antiguo, el Paraguayo Amarillo y el Picúo o Fresquillo.
Estas variedades han dejado paso a las actuales, que producen frutos más aptos para la comercialización, de mayor calidad, con una alta demanda en el mercado y que se adaptan de forma óptima a la climatología de la zona.